miércoles, 26 de septiembre de 2018

EL OTRO COLÓN. (Si las cosas hubieran sucedido de otro modo)




Cristóbal Colón partió del Puerto de Palos de Moguer un día de verano tórrido en el hemisferio norte, cuando se iba terminando el siglo XV.
Estaba seguro que navegando siempre hacia occidente llegaría a Las Indias y si seguía avanzando un poco más volvería al punto de partida, porque dentro de su cabeza la Tierra era redonda.
Y efectivamente, llegó y tuvo la certeza de que así era.
Pero al final nadie se enteró.
Cuando al mando de la carabela de la reina se encontraba a un tiro de piedra de la costa, los habitantes de estas tierras lo tomaron prisionero. En medio de la resistencia algunos tripulantes murieron, otros escaparon y los heridos fueron llevados para ser curados por los chamanes y los brujos con fuegos y yerbas.
Después no se supo de ellos, porque los cambiaron como mercancías exóticas por papas y maíces con tribus remotas.
A Colón le asignaron una mazmorra especial para gente venida de otros mundos.
Al principio no quería comer, sólo aceptaba unos tragos de agua por la mañana.
Pero más tarde trató de comunicarse con la joven que le alcanzaba esa calabaza llena de chorros de rocío cada vez que salía el sol.
Primero fueron dibujos en el piso de tierra.  
Luego gestos.
Hasta que se acercaron tanto que empezaron a mirarse y entenderse.
Se aproximaron con miradas arreojadas, esquivadas, soslayadas, oblicuas, diagonales, rectilíneas, paralelas, directas, punzantes, agudas, penetrantes, subterráneas y profundas.
Inventaron palabras explicativas atragantadas, cavernosas, masculladas, apretadas, desesperadas, temblorosas, abatidas.
Se entendieron con voces largas, altas, canturreadas, destempladas, ondulantes, bajas, guturales, balbuceadas, gemidas.
Se descubrieron bajo el sol, la lluvia, el granizo, la niebla, las sombras, las lobregueces.
Se atraparon, se cataron, se bebieron, se tragaron, se absorbieron, se consumieron y se consumaron.
Y se olvidaron de dónde venían y hacia dónde iban.
Y por eso no hubo América y España.
No hubo indios y blancos, ni mita y yanaconazgo.
Ni Pizarro y Almagro, ni fortines y viruela, ni campañas al desierto.
No hubo negros, ni esclavos, ni chicha, ni limonada.
Ni nada.
Ese fue el otro Colón.   
                                                                             

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