sábado, 20 de julio de 2013

Niña blanca Niña negra- Cuento.


         Tomó el atajo. Siempre había seguido el camino público aunque sabía que por allí también se llegaba. El día había sido agitado pero nada especial, sólo rutina, demasiadas llamadas, notas, el calendario que como siempre resultaba estrecho y el feriado largo que no llegaba.
Quizá si se detenía un rato en el bosquecito, estiraba un poco los músculos, trataba de relajarse como había visto en unas clases de yoga por el canal de cable, tratando de no pensar en nada. Eso. No pensar en nada. No debía ser tan difícil si tantos lo practicaban a diario. Y por qué no sacar el anotador y escribir una frase o dos, una reflexión.  Aunque  las redes estaban ya tan saturadas de reflexiones, como que se habían convertido en moda y de pronto todo el mundo se lanzaba rumiando ideas copiadas con palabras diferentes.
Pero bueno, no. La idea era no pensar, no pensar. Nada fácil. La  cabeza era algo parecido a una licuadora. Daba vueltas, centrifugaba, no se detenía.
Al  mirar el tablero supo que  había transcurrido  una hora desde que saliera del trabajo. Las marchas se escalonaron casi automáticamente, la velocidad fue aminorando, pasó el puentecito, los sauces, el portón de quebracho. Continuó  acompañando la marcha lenta del hilo de agua y sin darse cuenta fue abandonando los pensamientos.
Por un instante pensó que debía haber invitado a alguien a compartir ese espacio silencioso y alejado de todo, donde parecía imposible negarse al aquietamiento del cuerpo y el espíritu.
Puso seguro al auto desde el colchón de hojarasca donde se había tirado, escucho el print!! como si estuviese a un kilómetro. La espalda contra el suelo le resultó una gloria. La copa del árbol era muy grande y lo suficientemente rala para dejar pasar un poco de luz.
La mano pasaba por la columna vertebral de una manera suave, deslizante y sostenida. Sintió  la necesidad de llenar los pulmones una y otra vez, soltando algunos suspiros de alivio y placer. Cerró los ojos y se concentró en el ritmo de la respiración, los latidos, el viento, el río, las hojas.
Las inhalaciones se fueron haciendo espaciadas y suaves, cada vez más.
La primera piedra le pegó en la mano. Pensó que se le había roto al menos una falange. Abrió los ojos y vio los nubarrones totalmente oscuros arremolinándose de una manera violenta. El árbol a su costado giró con un fuerte quejido y se alejó llenándole la cara de terrones. La segunda piedra se precipitó sobre su rodilla. Se retorció de dolor. La alarma del auto comenzó a chillar de una manera desafortunada para sus oídos, mezclándose en el aire saturado de electricidad, ráfagas estrepitosas, objetos que volaban, rayos… la mano le dolía atrozmente y no alcanzaba a tomar la llave para desactivar la alarma. El sol giraba en redondel. El aire olía muy raro.
Después llegaron las niñas, la negra y la blanca. La primera con un vestido transparente e inflado casi como un tutú, completamente negra y mohína, con una sonrisa toda nívea. La segunda era blanca, pero de una blancura traslúcida, tanto que  al trasluz gelatinoso se  veían unas arterias azul claro y globos verdosos desplazándose  con armonía por su anatomía interior. Su mirada era también de un verde acuoso lucía pacífica, dulce podría decirse. Comprendió que estaban hablando o más bien comunicándose sin mover un solo músculo, si es que esto las componía. La tomaron una de cada mano, benévolas, y comenzaron a ascender a través de la tormenta en un vuelo suave y veloz.
Un espécimen del sexo  1 a-z, apto para reproducción y/o clonación. Posee conocimientos rudimentarios sobre comunicación mental  y se descubrió que puede establecer contacto a través del sistema arcaico de comunicación oral. Pertenece a la estación Merex 227. No se encontraron seres del sexo 2, 3 ni 4, por lo tanto quedará a manera muestra para los turistas, como embajador de su galaxia, y sólo se permitirá tomar imágenes digitales desde la distancia señalizada al exterior de la cápsula. Cualquier contacto con su membrana externa será penado, bajo delito de intento de copia o clonación ilegal.
Una fuerte tormenta arrasó ayer la localidad de Manizales, ubicada al noroeste de la ciudad de Córdoba. El fenómeno del niño volvió a azotar esta región dejando un saldo de siete víctimas fatales, además de voladuras de techos y árboles. Una mujer fue rescatada al lado de un puente, severamente golpeada por un árbol que fue arrancado de cuajo por el viento. Se encuentra en terapia intensiva en estado de coma profundo y con diagnóstico reservado.
-Abu, esta tarde vienen las chicas, las invité para que vos les cuentes la historia de la Niña Negra y la Niña Blanca, porque a mí no me la creen. Además dicen que no puede ser que tengas 124 años y en la foto estés más joven que mamá.
-¡Oh, voy a tener que empezar a teñirme color platino, a ver si me dejan de joder!
Además estoy harta de ser joven. Ya vendrá otra tormenta de esas, las del Niño, y en otro viaje yo voy a arreglar todo esto.
                                                                                    Nancy  03/07/13